Qué pena señores, pero de nuevo estamos frente a la típica actitud de las FARC, cuando se trata de asumir un compromiso, una posición o un actitud responsable frente al país. Por qué cuesta tanto entender que a las FARC no les interesa los colombianos, no les interesa entrar a una nueva oportunidad de reivindicarse como grupo político. A Chavéz ya le metieron el dedo entre la boca, y él no tiene la culpa, pues no tiene claro cuáles son las verdaderas intenciones de las FARC, es decir, nadie en este proceso tiene claro qué es lo que quieren... o bueno sí, quieren el poder que da el narcotráfico para delinquir y eso no lo van soltar por nada del mundo. Miremos no más los últimos acontecimientos: como siempre imponiendo condiciones para su propios intereses , pero nada de propuestas concretas, ni para un diálogo de paz, ni para intercambio humanitario. Aceptaron conversar con Chávez en terriotorio venezolano, acordaron una cinta por agenda para el siete de octubre, pero como previamente habían solicitado, COMO CONDICION, la devolución - porque así se interpreta, como una devolución- de dos de sus terroristas en pleno proceso en los Estados Unidos: Sonia y Simón Trinidad, entonces decidieron no cumplirle a Chávez, ante el hecho de no tener respuesta a una de sus tantas condiciones. Se burlaron de Chávez y de todo el mundo, exactamente como lo hicieron con Pastrana, que lo dejaron sentado esperándo a Marulanda y eso que Pastrana si fue benévolo con sus condiciones, pues de hehco les aceptó, entre otras condciones, una zona de despeja: ¿El resultado?: medio país tomado por, en ese tiempo, la guerrilla, hoy declarados terroristas. Qué bueno que el presidente Uribe, al parecer si tiene claro cuál es le propósito de la guerrila y, en contra de su sentimiento de patriota por los secuestrados, no cede ni debe ceder a ese chantaje que se llama acuerdo humanitario.
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